viernes, 8 de julio de 2011

El amor... a veces eterno, otras veces pasajero. Amores de verano. Amores inolvidables. Amores insignificantes. Amores obvios. Amores poco comunes. Amores imposibles... Pero al fin y al cabo, todos tienen algo en común, son pequeños y efimeros rayos de luz que iluminan un momento de tu vida, son una ráfaga de viento salvaje que arrastra consigo millones de momentos que dejan huella, palabras, lágrimas, sonrisas...
Tu... un amor inolvidable, un amor imposible... de esos que renacen de sus cenizas en el momento mas inesperado y de la forma mas inesperada. 
Tu. Yo. Nosotros. Nuestra historia... de esas que te encogen el corazón y te erizan la piel, de esas que al recordar te humedecen los ojos. Una de esas historias con las que aprendes, avanzas y te ayudan a caer de pie después de tropezar. Una de esas historias en los que cada momento es un buen recuerdo.
Y conforme va pasando el tiempo, vas aprendiendo y saboreando distintos tipos de amores. Esos amores que te llenan, o esos que te dejan con un enorme vacío. 
El pasajero. El obvio. El poco común. El insignificante. El inolvidable. El imposible. El que me llena. El que me deja bacía. Ojala pudiera saborear también el eterno, que lastima que en este caso, sea uno imposible, pero se, que si no lo fuera, posiblemente seria eterno. Te quiero.



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