Anoche soné que me enamoraba. Fue la mejor sensación que he tenido nunca. No sabia como te llamabas, pero daba igual. Eramos felices, reíamos. Sentía que podía hacer todo lo que me propusiera, que nada podría conmigo, que nada malo podría pasarme. ¿Sabes esos muelles de madera de los puertos? Pues imaginatelos en un acantilado, viejos, sobre el mar, de noche, a metros y metros de altura de unas olas que rompían sobre las piedras. Tu. Yo. Riendo. Saltando sobre el muelle, rompiéndolo mas y mas. Viendo como las tablas de madera se rompían bajo nuestros pies y caían hasta hacerse añicos en el mar. Pero no pasaba nada, estábamos juntos. Nada malo podía pasarme contigo.
No creo que nunca pueda llegar a sentirme como me sentí anoche. Y esque fue maravilloso.
Pero entonces, acabó, sonó el despertador, abrí los ojos, tu ya no estabas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario