De improviso oigo una voz a mis espaldas.
- Tú eres lo que siempre he buscado. Sus brazos me rodean por detrás. - Y esta noche te he recuperado por fin...
Cierro los ojos, no me lo puedo creer: es su voz.
- Te lo pregunto de nuevo... Dime que no eres un sueño...
Me vuelvo. Su sonrisa.
Me acerco a él. Lo miro a los ojos y, de improviso tengo la impresión de ser otra persona. De tener dieciséis o diecisiete años, dios mio... ¡Puede que hasta dieciocho! Me siento convencida, segura, serena, decidida. Una mujer. Como solo el amor puede transformarte.
- Jamás he dejado de pensar en ti.
Y le doy un beso. Largo. Ardiente. Suave. Afectuoso. Soñador. Hambriento. Sensual. Preocupado... ¿Preocupado? Me separo de él y le miro a los ojos.
- No vuelvas a marcharte...

No hay comentarios:
Publicar un comentario